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De la misma manera que el uso de plástico permite inmovilizar (que no neutralizar) durante un tiempo (no mucho, por desgracia) productos nocivos nacidos del petróleo, el usa de la madera permite inmovilizar grandes cantidades de CO². En efecto, los árboles son productores de oxígeno y verdaderos laboratorios de química orgánica y constituyen los fundamientos indispensables de nuestra atmósfera.
Los bosques bien equilibrados no son sino unos enormes depositos de gas carbónico gracias al proceso de la fosintesis. El CO² se queda en la fibra de la madera mientra se suelta el oxígeno en la atmósfera.
Durante todo el crecimiento del árbol seguirá ese proceso; la producción de 1000 kilos de madera absorbe 1000 kgs de CO² y libera 1100 kilos de oxígeno; cuando disminuye el ritmo de crecimiento del árbol, la absorción de CO² disminuye también. Donde es importante la intervención del hombre, es cuando llega ese árbol a su madurez porque, además de no ingerir CO² y casi no producir oxígeno, el árbol amenaza con morir y, pudriéndose, devolver a la naturaleza todo lo absorbido durante su vid. En una atmósfera naturalmente equilibrada, esto no tiene mayor importancia; pero en la que hemos estropeado durante los dos últimos siglos, es una catastrofe.
Cuanto más madera utilizamos, más limitamos las emisiones de CO². Por ello, si cortamos este árbol antes de que se muera y paralizamos el proceso por una utilización adecuada de la madera, hacemos que no se devuelva a la atmósfera este gas ahora pernicioso.
Un estudio de la UE (proyecto Euroflux) demuestra que un tercio de las emisiones de CO² son absorbido por los bosques europeos. Además, se probó que la fijación del CO² se efectúa no sólo en los árboles "de pie" sino también en la madera protegida de la pudrición o del fuego, siendo el CO² literalmente prisionero dentro de las celulas de la madera.
De construirse de madera todas las casas de España desde los años 50 por ejemplo, se habría evitado la emisión de más de 200 millones de toneladas de CO² en la atmósfera.
Por otra parte, quemar madera es "neutral" para la atmósfera dado que sólo devolvemos lo prestado. Su recolección necesita poca energía, al contrario de las otras formas de energía que utilizamos. Además es VERDADERAMENTE una fuente de energía renovable. A escala humana, se puede, durante una vida, plantar y recolectar un árbol.
Un ejemplo: los bosques de pinos cultivados en la región suroeste de Francia que no dejan de crecer y hacen vivir gran parte de la población desde varios siglos. Las fincas se dividen en tres partes iguales y se cultivan pinos que se recoltan a los 60 años: cada generación recolecta lo plantado por su abuelo, cuida lo plantado por su padre que recolectarán sus hijos y planta lo que cuidaran sus hijos y recolectarán sus nietos. De estos pinos, se recoge la resina durante décadas para la industria química, la corteza, las piñas y, al final, la madera. Esto da trabajo y renta a cada una de las generaciones que ven crecer el árbol.
Todas las partes de un árbol son susceptibles de ser utilizadas: hasta los desechos sirven; la viruta y el serrin se reciclan, los retales se pueden quemar o compostar. |