Flexible, ligera, aislante, la madera ofrece ventajas innumerables al profesional que la elige para la construcción. Sus prestaciones incomparables sirven tanto al constructor como a los futuros moradores de la edificación.
La construcción de madera es una construcción de tipo "seco" por oposición a la construcción de hormigón que necesita grandes cantidades de agua; por ello no está penalizada por los problemas meteorológicos como la lluvia o las heladas que perturban las obras convencionales. Es un material agradable de trabajar, que genera unas obras limpias y ofrece una gran libertad arquitectural que, además, se puede modificar fácilmente ulteriormente.
El alto grado de prefabricación de los componentes de una casa de madera permite un corto plazo de realización que conlleva un importante ahorro de energía y mano de obra.
La ligereza de las estructuras de madera permite edificar sobre cualquier tereno con unos cimientos ligeros. Una construcción de madera de dos plantas de 100 m² pesa alrededor de 70 toneladas cuando la misma construcción de hormigón pesa más de 200 toneladas.
Material natural, estetico y caluroso, la madera es también un material sano que regula la higrometría ambiente. Permite alcanzar un grado de confort térmico inigualado por los demás materiales de construcción.
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